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DESTILADO DE AGAVE ARTESANAL PRÉMIUM

Nacimos en la tierra de agaves,

a 2,256 metros de altura.

Nos acunan las cordilleras y nos alimentan las aguas de los glaciares de la cadena tropical más alta del mundo.

 

Escondida en los Andes peruanos, entre las cordilleras Negra y Blanca,

se encuentra Caraz, nuestra tierra madre.

Su nombre nace de la palabra quechua Qaras, que significa

Lugar de Agaves o Magueyes.

Nuestra tierra es fértil, colosal e imponente, regada solo por lluvias andinas, de suelos ricos y naturales, de los que emergen sabores únicos.

Llevamos en nuestras botellas el agua recién fusionada de glaciares que alimentan la Laguna de Parón, apenas a 30 km de nuestra planta destiladora. Llevamos el agua de nieves y tormentas andinas, cargadas de vida y fuerza natural. Llevamos la magia y frescura de las aguas turquesas de la laguna más grande del Parque Nacional Huascarán. Llevamos agua pura de los Andes.

 

El agave ha formado parte del paisaje natural de los Andes por miles de años, creciendo en suelos, alturas y lugares donde pocas plantas podrían sobrevivir. 

Rústico, fuerte e incontenible, incluso dando nombre a un pueblo es considerado "mala hierba perenne". El agave ha esperado dormido a que su gente descubra el tesoro que posee en sus entrañas.

Así es nuestro agave, cosechado antes de su única floración, antes de su retorno a la tierra, cambiando su destino, convirtiéndolo en un destilado que le rinde homenaje más allá de cualquier frontera. 

 
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Plazuela de la Merced, Barrio Yanachaca 

Casona Lara

Caraz, Huaraz, Perú